La Opinión de los Demás…
Un sabio preguntó a sus discípulos:
-¿Qué opinión debe importar más a un hombre?
- La de los otros hombres -respondió uno.
- La de su familia -opinó otro.
- La de sus amigos –aventuró un tercero.
Enonces respondió el maestro:
-Todas estas opiniones son muy importantes, pero ninguna más que la propia opinión. A los demás les podemos engañar, a nosotros mismos no. Tarde o temprano la verdad llega con su luz, entonces vemos quienes somos.
No importa nada que todos los hombres hablen bien de mí, si yo mismo pienso mal de mí.
Y nada importa que todo el mundo piense mal de mí, si yo aprobé mi examen de conciencia.
Hay personas que están demasiado pendientes de las apariencias, del “qué dirán”; viven tan ocupadas de lo que los demás pensarán o dirán de ellas, que no pueden encontrar un espacio en sus vidas para descubrir y enfrentarse con quien realmente son.
Verdaderamente vamos a estar muy incómodos en la vida mientras no seamos nosotros mismos. De esta manera se nos hará muy difícil ser feliz, pues gastamos todas nuestras energías y esfuerzo en una tarea destinada al fracaso, ya que es imposible que todos, ni siquiera las personas que consideramos importantes en nuestra vida, piensen siempre bien de nosotros. Así sólo conseguiremos una sensación de frustración y de malestar con nosotros mismos.
El camino hacia la felicidad comienza cuando decido asumir la responsabilidad de mi comportamiento, mis pensamientos y mis sentimientos, a los que debo dejar que me digan quién soy yo realmente. Esto sólo lo podré hacer cuando elija mirarme con amor y esté dispuesto a aceptarme como soy.
