Jorge Omar Calabrese - Baúl de Lecturas - Poesías - Textos

2006, 18 December

Siempre se corre el riesgo…

Filed under: LECTURAS

La seguridad no es tan segura…

En realidad es, de los que no se atreven, de los que se aseguran, para no perderse en el abismo que produce el no saber qué va a pasar.

Siempre se corre el riesgo…

Cuando pienso en lo que hago y también cuando no pienso, cuando corro y cuando camino, cuando digo lo que pienso y cuando callo, cuando tomo decisiones y cuando no, cuando lloro y cuando río.

Siempre se corre el riesgo…

Cuando me animo y cuando me acobardo, cuando digo la verdad y cuando no la digo, cuando me arriesgo por alguien y cuando no lo hago por nadie.

Siempre se corre el riesgo…

De enamorarse de quien nos corresponde y de amar a quien no nos ame nunca, de entregar todo, mucho o poco que tengamos dentro, de cometer errores pero también aciertos, de apostar más de una ficha y no entender el juego, o creer que las sabemos todas e ignorar tantas otras cosas, de soportarlo todo y no interesarnos por nada.

Siempre corremos el riesgo…

De tomar un camino equivocado o de creer que el nuestro es el único correcto, de animarnos o no a hacerlo, poder creer o creer siempre que no puedo, permitirme algo o coartar toda posibilidad de ser, ser no es nada fácil, el no ser no tiene sentido.

Siempre corremos el riesgo…

Cuando creo y cuando desconfío, cuando soy feliz y cuando no puedo serlo, cuando me permito y me prohibo, cuando me acerco y también cuando me alejo, cuando abro puertas y cuando las cierro todas, cuando veo una luz y cuando ando a oscuras, cuando afirmo y cuando niego. cuando elijo algo nuevo, cuando me aburro de lo viejo, cuando me río de mi mismo y cuando lloro por lo ajeno.

Siempre corro el riesgo…

Cuando sostengo, cuando me caigo, cuando estoy atento, cuando me distraigo, cuando conozco algo nuevo y me aferro a lo que tengo, cuando llego demasiado temprano, o cuando creo que para todo es tarde.

Siempre corremos el riesgo…

Cuando acepto todo sin cuestionarme nada, cuando reveo mi historia y me otorgo sólo desdichas, cuando me sorprendo y cuando me aburro, cuando llego y cuando creo que nunca alcanzo, cuando construyo y también cuando me quiebro…

Cuando me castigo por un fracaso, o me galardono por un éxito, cuando me enojo y cuando protesto, cuando se abren nuevos caminos y cuando no veo ninguno.

Siempre corremos el riesgo…

Cuando piso fuerte y cuando resbalo, cuando hiero y desestimo y cuando pido perdón y me arrepiento, cuando me veo en el espejo y me agrado y también cuando no me miro, cuando recuerdo y cuando olvido, cuando comparto todo o cuando todo me lo guardo, cuando me cuidoy también cuando me abandono.

Siempre corro el riesgo…

Cuando propongo una idea o no se me ocurre ninguna, cuando admiro lo bello y cuando me creo más que otros. cuando me equivoco y también cuando acierto, cuando pido perdón y cuando digo gracias, cuando salgo a la calle a buscarte y cuando vuelvo convencido de que no voy a encontrarte, cuando huelo tu perfume y no te veo, cuando miro un mundo de colores, me ilusiono y después me tropiezo, cuando me levanto y cuando me acuesto, cuando te cuento que de alguna manera soy yo quien escribe y también soy yo el que siento.

¡No apuestes a lo seguro! ¡A lo previsible…! ¡Ve un poco más allá! ¡No dejen de correr ese riesgo! Ya lo escribió Paulo Coelho: “El mundo está en manos de aquellos que tienen el coraje de soñar, y de correr el riesgo de vivir sus sueños.”




El Tren de la Vida

Filed under: LECTURAS

La vida no es más que un viaje por tren, repleto de embarques y desembarques, salpicado de accidentes, sorpresas agradables en algunos embarques, y profundas tristezas en otros.

Al nacer, subimos al tren y nos encontramos con algunas personas las cuales creemos que siempre estarán con nosotros en este viaje: nuestros padres.
Lamentablemente la verdad es otra. Ellos se bajarán en alguna estación dejándonos huérfanos de su cariño, amistad y su compañía irreemplazable.

No obstante, esto no impide a que se suban otras personas que nos serán muy especiales.

Llegan nuestros hermanos, nuestros amigos y nuestros maravillosos amores. De las personas que toman este tren, habrá los que lo hagan como un simple paseo, otros que encontrarán solamente tristeza en el viaje, y habrá otros que circulando por el tren, estarán siempre listos en ayudar a quien lo necesite.

Muchos al bajar, dejan una añoranza permanente; otros pasan tan desapercibidos que ni siquiera nos damos cuenta que desocuparon el asiento.

Es curioso constatar que algunos pasajeros, quienes nos son tan queridos se acomodan en vagones distintos al nuestro. Por lo tanto, se nos obliga hacer el trayecto separados de ellos.

Desde luego, no se nos impide que durante el viaje, recorramos con dificultad nuestro vagón y lleguemos a ellos… pero lamentablemente, ya no podremos sentarnos a su lado pues habrá otra persona ocupando el asiento.

No importa, el viaje se hace de este modo; lleno de desafíos, sueños, fantasías, esperas y despedidas… pero jamás regresos.

Entonces, hagamos este viaje de la mejor manera posible. Tratemos de relacionarnos bien con todos los pasajeros, buscando en cada uno, lo que tengan de mejor.

Recordemos siempre que en algún momento del trayecto, ellos podrán titubear y probablemente precisaremos entenderlos ya que nosotros también muchas veces titubearemos, y habrá alguien que nos comprenda.

El gran misterio, al fin, es que no sabremos jamás en qué estación bajaremos, mucho menos donde bajarán nuestros compañeros, ni siquiera el que está sentado en el asiento de al lado.

Me quedo pensando si cuando baje del tren, sentiré nostalgia. Creo que sí.

Separarme de algunos amigos de los que me hice en el viaje será doloroso. Dejar a que mis hijos sigan solitos, será muy triste. Pero me aferro a la esperanza de que, en algún momento, llegaré a la estación principal y tendré la gran emoción de verlos llegar con un equipaje que no tenían cuando embarcaron.

Lo que me hará feliz, será pensar que colaboré con que el equipaje creciera y se hiciera valiosa.

Hagamos que nuestra estadía en este tren sea tranquila, que haya valido la pena.

Hagamos tanto, para que cuando llegue el momento de desembarcar, nuestro asiento vacío, deje añoranza y lindos recuerdos a los que en el viaje permanezcan.




  |  

Get free blog up and running in minutes with Blogsome | Theme designs available here     ecoestadistica.com