Los Miedos
Cuentan que un día un peregrino se encontró con la Peste y le preguntó adónde iba:
- A Bagdad - le contestó ésta - a matar cinco mil personas.
Pasó una semana y cuando el peregrino se volvió a encontrar con la Peste que regresaba de su viaje la interpeló indignado:
- ¡Me dijiste que ibas a matar a cinco mil personas, y mataste a cincuenta mil!
- No - respondió la Peste - yo sólo maté a cinco mil, el resto se murió de miedo.
REFLEXION
¿Dónde te parece que viven tus miedos? Si tuviera que ubicar los miedos en algún lugar, diría que se encuentran en la conversación, en la propia conversación que mantenemos con nosotros mismos. Y sencillamente los podemos encontrar con algunos de estos disfraces:
Esto no es para mí
Me resulta difícil
Me cuesta decidirme
Esto es mucho para mi
No voy a poder
Me van a decir que no
No me van a dar las fuerzas
No me atrevo
No entiendo
Lo dejo para después
No voy a lograrlo
Estoy cansado
Las circunstancias no me lo permiten
No tengo tiempo
Mejor lo pienso un poco más
No puedo comprometerme
Estas aseveraciones… ¿No las has escuchado en tu interior en algunas oportunidades, en ciertas ocasiones?
El miedo es una emoción que nos asalta y nos avisa de un peligro inminente. Como cualquier emoción, nos predispone de alguna manera para la acción. Aunque el miedo es una de las emociones que nos frenan, nos impiden seguir avanzando. Existen circunstancias en las que el miedo funciona paralizándonos para protegernos de algo real que existe afuera y nos amenaza. Pero ¿qué hay de esos momentos en que no hay nada afuera real amenazándonos y sólo es nuestra ilusión, nuestros propios pensamientos los que nos destruyen?
Aprendimos a tener miedo cuando éramos niños. Nos enseñaron a tenerle miedo a las cosas nuevas o a aquello para lo que no teníamos explicación. En ese momento éramos muy pequeños para diferenciar entre lo peligroso y lo excitante. Aprendimos el comportamiento y hoy lo seguimos empleando.
Pero, las circunstancias afuera cambiaron, nosotros tenemos muchos mas recursos que entonces, sin embargo el comportamiento está aprendido y funciona en automático. Nuestros temores suelen crear eso que tememos. Los miedos son ilusiones que vivimos como si fueran ciertas. A lo largo de mi vida, descubrí que hay cinco miedos básicos que son:
miedo a lo desconocido o a la muerte
miedo al abandono o a la soledad
miedo a fracasar o a equivocarme o al éxito
miedo a que me engañen o me traicionen
miedo a la pobreza o a la escasez
Si nos detenemos a pensar donde viven estos miedos, podemos ver que muchas veces solo lo hacen en nuestra conversación interna en forma de creencias que vivimos como si fueran verdaderas o ciertas.
Pensamos que el pasado es una buena fuente de información de lo que puede ocurrir en el presente y en el futuro y le damos a estos juicios validez como si fueran hechos sin darnos cuenta que son sólo las explicaciones que creamos en un determinado momento. El momento cambió, nosotros cambiamos, pero los juicios siguen vigentes en nuestro sistema de creencias y como tal los defendemos.
El verbo creer y crear se conjugan de la misma manera en la primera persona del singular. YO CREO. Y esto es porque de alguna manera cuando creemos en algo creamos eso para nuestras vidas. ¿Querés crear ese espacio para vos?
Los juicios pertenecen a la categoría de los actos del habla que crean realidad al emitirlos. Por lo que podríamos decir que tener conversaciones de miedo o confianza crea esa realidad en nosotros. Entonces veamos como podríamos cambiar esos cinco miedos básicos en conversaciones que nos apoyen en el logro de los objetivos :
Me atraen las cosas nuevas y los desafíos
Me siento bien conmigo mismo
Estoy aprendiendo
Este es mi momento
Esta es una persona diferente
Soy feliz conectándome con lo que tengo
¿Cómo considerás esta nueva forma de ver las cosas? En las primeras te enfocas en el vaso medio vacío y en estas últimas en el vaso medio lleno. ¿Quién tiene razón? Ambas y ninguna De cualquier manera los juicios nunca son ni verdaderos ni falsos. Hablan más del observador que nosotros somos que de lo que está ocurriendo afuera.
Una vez escuché a un entrenador que dijo: Si vas a tener fantasías ¿por qué no elegir aquellas positivas que puedan apoyarte a lograr tus metas? Virgil Thompson decía: Prueba algo que no hayas probado antes y hacelo por lo menos tres veces: una para sobreponerte al miedo, otra para averiguar cómo hacerlo y la tercera para ver si te gusta o no.
El miedo es algo que necesita ser atravesado para crecer. Aquello que tanto te asusta hacer, es un claro indicador de la próxima cosa que necesitas emprender.
