Frase
“Lleva tiempo llegar a ser joven.”
Picasso
¿Que clase de ser humano soy? La del vaso, que retiene y que no da nada. La del canal, que da y no retiene. La de la fuente, que crea, retiene y da.
Como vemos, hay distintos tipos de seres humanos. Están los seres humanos-vaso, cuya única ocupación es almacenar virtudes, ciencia y sabiduría, objetos y dinero. Son aquellos que creen saber todo lo que hay que saber; tener todo lo que hay que tener, y consideran su tarea terminada cuando han concluido su almacenamiento. No pueden compartir su alegría, ni poner al servicio de los demás sus talentos, ni siquiera repartir sabiduría. Son extraordinariamente estériles; servidores de su egoísmo; carceleros de su propio potencial humano.
Por otro lado existen los seres humanos-canal, son aquellas personas que se pasan la vida haciendo y haciendo cosas. Su lema es: “producir, producir y producir”. No están felices si no realizan muchas muchísimas actividades y todas de prisa, sin perder un minuto. Creen estar al servicio de los demás, dan, dan y dan; pero no retienen. Siguen dando y muchas veces se sienten vacíos.
Pero también podemos encontrar seres humanos- fuente, que son verdaderos manantiales de vida. Capaces de dar sin vaciarse, de regar sin decrecer, de ofrecer su agua sin quedarse secos. Son aquellos que nos salpican “gotitas” de amor, confianza y optimismo, iluminando con su reflejo nuestra propia vida.
¿Cuál de ellos somos nosotros? Para pensar …
“No eres responsable de la cara que tienes, pero si eres responsable de la cara que pones.”
Cuentan que en un pequeño y lejano pueblo, había una casa abandonada, un día, un perrito buscando refugio del sol, logró meterse por un agujero de una de las puertas de dicha casa. El perrito subió lentamente las viejas escaleras de madera. Al terminar de subirlas se topó con una puerta entreabierta, lentamente ingresó al cuarto.
Para su sorpresa observó que dentro de ese cuarto habían mil perritos más observándolo tan fijamente como él los observaba a ellos. El perrito comenzó a mover la cola y a levantar sus orejas poco a poco. Los mil perritos hicieron lo mismo. Posteriormente sacó la lengua y se recostó en el piso; el perrito se quedó sorprendido al ver que los mil perritos también sacaban su lengua y se recostaban n el piso.
Cuando el perrito abandonó el cuarto se puso a pensar: “¡Qué lugar tan agradable! ¡Voy a venir más seguido a visitarlo!”
Tiempo después otro perrito callejero entró al mismo sitio y se encontró entrando al mismo cuarto. Pero a diferencia del primero, este perrito al ver a los otros mil perritos del cuarto, se sintió amenazado ya que lo estaban mirando de una manera agresiva. Y entonces puso su rostro más adusto y tenebroso; y entonces vió como los mil perritos le ponían el mismo gesto él. Se puso en posición de ataque, y observó como los otros mil perritos hacían exactamente lo mismo que él. Cuando este perrito salió del cuarto pensó: “¡Qué lugar tan horrible es éste! ¡Nunca más volveré a entrar aquí!”
En el frente de dicha casa se encontraba un viejo letrero que decía: “La casa de los mil espejos“.
REFLEXION
Todos los rostros del mundo son espejos. Decide cuál rostro llevarás por dentro y ése será el que mostrarás. El reflejo de tus gestos y acciones es lo que proyectas ante los demás. Las cosas más bellas del mundo no se ven ni se tocan, sólo se sienten en el corazón. Un rostro adusto y serio, asusta y aleja; una sonrisa alivia y acerca a los seres humanos. ¿Cómo será tu rostro, hoy? ¿Cómo son los rostros que quisieras ver?…
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