Jorge Omar Calabrese - Baúl de Lecturas - Poesías - Textos

2007, 22 May

Frase

Filed under: FRASES

“Somos hojas al viento, y nos creemos viento.”




El Juego de la Vida

Filed under: LECTURAS

El juego de la vida consiste en ingresar al cuarto de la vida con los ojos vendados y muy olvidados de lo que somos y de donde venimos.

A ese cuarto entramos por la puerta del nacimiento y dentro de él jugamos un cierto tiempo que no sabemos cuanto es. En este tiempo, debemos recoger ciertos trofeos que vinimos a buscar. El juego termina cuando nos topamos con la puerta de la muerte, por la cual salimos del cuarto regresando donde estábamos antes de entrar.

Cuando entramos al cuarto del juego de la vida, lo hacemos gateando, porque tenemos miedo e inseguridad, estamos privados de la vista y no recordamos que no tenemos nada que temer, ni siquiera sabemos a que estamos jugando. Andando a tientas por el cuarto, tropezamos con muchas cosas que no sabemos bien si son buenas o malas, si debemos tomarlas o descartarlas, si son premios o castigos. Algunas cosas nos lastiman, otras nos reconfortan, otras nos engañan, otras nos ayudan, pero todas están allí por alguna razón.

Por eso debemos aguzar nuestros sentidos e intuición, aprender a conocer lo que realmente nos hace bien y lo que no, tocando, oliendo, saboreando, primero con cuidado y luego con mas confianza. A veces encontraremos cosas que al principio parecen desagradables y ásperas, pero después, al reconocerlas mejor puede que encontremos su lado bueno y sean en realidad trofeos que podemos llevar con nosotros.

Pero hay que elegir con sumo cuidado, porque pueden engañarnos, solo hay que tomar lo realmente valioso y lo otro descartarlo. No engañarnos con suaves texturas y dulces olores. Aguzando nuestros sentidos e intuición descubriremos lo que hay en el interior de cada objeto, discernir su esencia nos permitirá saber con segurida,d si debemos alejarlo o guardarlo muy dentro nuestro. Cada cosa, cada persona que encontremos en nuestro deambular por el cuarto de la vida, esta allí con un propósito, para enseñarnos algo, para hacernos mejorar, sólo debemos descubrir su secreto.

A menudo, dentro del cuarto nos cruzaremos con otros participantes, mas o menos desorientados como nosotros, a los que podemos ayudar en sus elecciones y compartir lo que hemos aprendido, ya que este es un juego personal y no hay ninguna competencia entre participantes. También podemos dejarnos ayudar por ellos, ambas actitudes serán también triunfos.

A veces entran al cuarto algunos guías, experimentados participantes que tienen muy claro en que consiste el juego, que han jugado muchas veces y que han ganado. Estos guías a veces nos aconsejan, a veces toman nuestras manos y nos apuntan hacia donde debemos ir, si nos encuentran muy desorientados, pero siempre dejan que caminemos sólos, ya que el juego de la vida, es muy personal y sólo de nosotros, de nuestro compromiso y dedicación dependerá su resultado final.

El juego de la vida termina, cuando finalmente hallamos la puerta de salida, y la atravesamos, llevándonos los trofeos recogidos. Los otros participantes que nos esperan al otro lado, nos sacan la venda, y recuperamos la vista y la memoria cuando la luz de afuera del cuarto inunda nuestros ojos.

Hay muchos cuartos de juego de la vida, con distintos grados de dificultad y diferentes resultados, cada uno adecuado para que los participantes elijan de acuerdo a su destreza, experiencia y logros específicos que deseen alcanzar.

Juguemos el juego de la vida con compromiso y dedicación, recogiendo los magníficos trofeos que se nos ofrecen, como son el amor incondicional y universal, la compasión, la piedad, la generosidad, la paciencia, la bondad, la humildad y otras tantas virtudes. Descartemos de nuestra elección, todo lo que nos hará perder en el juego, como son el odio, la maldad, la intolerancia, la envidia, el egoísmo y muchas otras actitudes que debemos definitivamente descartar. Ayudémos y dejémonos ayudar por nuestros semejantes, escuchemos a nuestros guías y las voces que nos llegan desde afuera y susurran en nuestra alma. Y cuando encontremos puertas, atravesémoslas con confianza… ¡no hay nada que temer!




  |  

Get free blog up and running in minutes with Blogsome | Theme designs available here     ecoestadistica.com