Jorge Omar Calabrese - Baúl de Lecturas - Poesías - Textos

2007, 14 August

Frase

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“Hay tres cosas que nunca vuelven atrás: la palabra pronunciada, la flecha lanzada y la oportunidad perdida.”

Proverbio chino




Las flores …. han brotado.

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Un hombre trabajaba en una fábrica distante cincuenta minutos del ómnibus de su casa. En la siguiente parada subía una anciana que siempre se sentaba junto a la ventana. Ella abría la bolsa, sacaba un paquetito y se pasaba todo el viaje arrojando “algo” hacia afuera.

La escena siempre se repetía y un día, curioso, le preguntó que arrojaba por la ventana.

- Tiro semillas - respondió ella

- ¿Semillas? ¿Semillas de qué?

- De flores. Es que miro por la ventanilla y la calle está tan vacía de colores y de fragancia, y realmente me gustaría poder viajar viendo flores coloridas por todo el camino. Imagine cuán bello sería

- Pero, señora, las semillas que ud desparrama, caen sobre el asfalto y son aplastadas por las ruedas de los autos, devoradas por los pájaros. ¿Ud realmente cree que las semillas que quedan germinarán sobre el pavimento?

- ¡Eso creo, hijo mío! Aunque muchas se pierdan, aplastadas por neumáticos o devoradas por las aves, algunas pocas acabarán cayendo en la tierra y con el tiempo van a brotar, van a brotar

- Pero, aún así, demorarán en crecer, ya que necesitan agua

- ¡Ah, bueno! Yo hago mi parte. Siempre hay días de lluvia. Y si alguien arroja las semillas, las flores nacerán.

Diciendo esto, se dió vuelta hacia la ventana y recomenzó su trabajo. El hombre descendió luego más adelante, pensando que la señora ya estaba senil y su razonamiento no tenía asidero.

Pero tiempo después, ese mismo hombre, viajando en el mismo colectivo, al mirar por la ventanilla, percibió flores, muchas flores a la vera del camino. El paisaje no era el mismo, ahora era colorido, perfumado y hermoso, descansaba la vista. Y se acordó entonces de aquella anciana, y la buscó en vano. Un día le preguntó al conductor que conocía todos los pasajeros por ella.

- ¡Ah la recuerdo! ¡La anciana e las semillas! lamentablemente falleció hace cerca de un mes.

El hombre se volvió a su lugar y continuó mirando el paisaje florido por la ventana pensando en silencio y con cierta melancolía:

- ¡Quién diría, las flores han brotado! ¡Cuánta razón tenía! ¿Pero de que le valió su trabajo? Murió y no pudo ver toda esta belleza.

En ese preciso instante oyó risas de criatura. En el asiento de enfrente, una niña señalaba por la ventana entusiasmada, diciendo a su mamá:

- Mirá que lindo,mamá, ¡Cuántas flores por la calle! ¿Cómo se llaman aquellas?

Y entonces ese hombre entendió lo que aquella anciana había hecho. Aunque no estaba ahí para ver, ella hizo su parte, dejó su marca: ¡la belleza!¡la fragancia! ¡los colores! para la contemplación y felicidad de todas las personas.

Al día siguiente, ese hombre subió al ómnibus, se sentó junto a la ventana. Sacó un paquetito de semillas del bolso, y así dió continuidad a la Vida, sembrando con entusiasmo y alegría sus propias semillas.

REFLEXION

El futuro depende de nuestras acciones presentes. Si sembramos buenas semillas, los frutos serán igualmente buenos. No esperemos a que nadie nos invite a hacerlo, salgamos ya mismo a sembrar nuestras propias semillas, pero . . . ¡Hagamoslo ya!




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