Frase
“Vive y disfruta este minuto, que de la hora, se encarga el destino”.
Consejo tibetano
Cuentan que un día un campesino le pidió a Dios le permitiera mandar sobre la Naturaleza para que -según él - le rindieran mejor sus cosechas. ¡Y Dios se lo concedió!
Entonces cuando el campesino quería lluvia ligera, así sucedía; cuando pedía sol, éste brillaba en su esplendor; si necesitaba más agua, llovía más regularmente; y así las cosas iban
avçconteciendo. Pero cuando llegó el tiempo de la cosecha, su sorpresa y estupor fueron grandes porque resultó un total fracaso. Desconcertado y molesto le preguntó a Dios por qué resultó todo tan mal, si él había puesto los climas que creyó más convenientes. Y entonces Dios le contestó:
- Tú pediste lo que quisiste, más no lo que de verdad convenía. Nunca pediste tormentas, y éstas son muy necesarias para limpiar la siembra, ahuyentar aves de rapiña y animales que la consumen, y purificarla de plagas que la destruyen. Y yo te dí lo que quisiste, as no lo que convenía. Así de simple.
REFLEXION
Así nos pasa. Queremos que nuestra vida sea puro amor y dulzura, nada de problemas. El optimista no es aquel que no ve las dificultades, sino aquel que no se asusta ante ellas y no se echa para atrás. Por eso podemos afirmar que las dificultades son ventajas, son oportunidades, que maduran a las personas, les permiten crecer. Por eso, de tanto en tanto, hace falta una verdadera tormenta en la vida de una persona, para hacerla comprender cuánto se ha preocupado por trivialidades, tonterías, que sólo son lloviznas pasajeras.
Lo importante no es huir de las tormentas, sino tener confianza en que pronto pasarán y dejarán algo bueno en nuestras vidas, que con el tiempo sedimentará y nos permitirá seguir aprendiendo. Alguien escribió: « El pesimista ve un problema en cada oportunidad; mientras el optimista sabe ver una oportunidad ante cada problema. »
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