Frase
“Todo el que disfruta, cree que lo que importa del árbol es el fruto, cuando en realidad es la semilla. He aquí la diferencia que existe entre los que creen y los que disfrutan.”
Nietzche
“Todo el que disfruta, cree que lo que importa del árbol es el fruto, cuando en realidad es la semilla. He aquí la diferencia que existe entre los que creen y los que disfrutan.”
Nietzche
Puedo darte la vida, pero no puedo aprender a vivirla por ti
Puedo darte libertad, pero no puedo contar con que la conserves.
Puedo darte amor, pero no puedo obligarte a recibirlo.
Puedo enseñarte la diferencia entre el bien y el mal, pero no puedo decidir por ti
Puedo enseñarte lo que es la bondad, pero no puedo afirmar que serás generoso.
Puedo enseñarte a compartir, pero no puedo evitar que seas egoísta.
Puedo hablarte acerca de cómo vivir, pero no puedo asegurarte una vida feliz.
Puedo darte instrucciones, pero no puedo conducirte a donde tú quieras ir.
Puedo darte consejos, pero no puedo aceptarlos por ti
Puedo rezar por ti, pero no puedo hacer que tú camines de la mano del creador.
Puedo advertirte acerca del peligro, pero no puedo hacerte actuar responsablemente.
Puedo hablarte de metas importantes, pero no puedo alcanzarlas por ti.
Al fin de cuentas, cada uno decide por sí mismo cómo llevar la vida.
Pero, ¡TE QUIERO! ¡TE ACEPTO! ¡TE AMO! y espero con todo mi corazón, que decidas lo mejor.
Con eterno amor y cariño…
Tus padres
“No podrás impedir que la melancolía sobrevuele tu cabeza, pero sí trata de lograr que no haga su nido en ella.”
Proverbio chino
Dijo “Me voy a navegar”
y aplastó el trasero en una silla,
y hundió la nariz en un monitor.
Dijo “Voy a broncearme”
y se recostó en un féretro,
encendido por dentro con tubos violáceos.
Dijo “Me encanta el aire puro”
y encargó otra botella de oxígeno.
Dijo “¿Damos un paseo?”
y aferró feliz el control remoto.
Dijo “Me voy a dormir”
y buscó la caja de Alplax.
Dijo “Me encanta esa naricita”,
y observaba el catálogo del cirujano plástico.
Dijo “No soy esclavo, soy libre”
y miraba el ejército de muñequitos de colores
que adornaban su diminuto escritorio de trabajo.
Dijo “Adoro el viento en la cara”
y se acercó al acondicionador de aire.
Dijo “Hola, me alegro de verte!”
y miraba una entrecortada imagen
de tres por tres en una pantallita.
Dijo “Nada como el agua fresca y pura!”
y corrió a abrirle al repartidor de bidones.
Dijo “Feliz Navidad”
y mandó 50 tarjetas idénticas,
apretando apenas una tecla.
Dijo “Soy un hombre nuevo”
y renovó la tarjeta de crédito.
Dijo “Te quiero”
y acariciaba el lateral cromado de un auto.
Dijo “Al fin solos”
y controló que el celular estuviera encendido
y con sus baterías a pleno.
Dijo “Al fin en libertad!”
y estaba en sus 45 minutos para el almuerzo.
Dijo “Ahora empezaré a pensar en mí”
y el espejo le devolvió la abatida imagen de un anciano.
Dijo “Mañana sí, mañana empezaré, mañana terminaré,
mañana iré, mañana llamaré, mañana me disculparé,
mañana saldaré esa deuda onerosa, mañana renunciaré,
mañana despegaré, mañana aterrizaré, mañana se lo
diré finalmente, mañana se lo regalaré; si tanto lo quiere,
mañana firmaré y que sea lo que Dios quiera. Mañana me
abrazaré definitivamente a esa quimera, mañana
terminaré de ser aquel que nunca fuí y empezaré a ser
el que siempre soñé; mañana sí, mañana, mañana…
Y no se despertó nunca.
Andrés Mazzitelli, músico y autor - Tres Arroyos - Pcia Bs Aires - Argentina
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