Jorge Omar Calabrese - Baúl de Lecturas - Poesías - Textos

2008, 27 April

El Abrazo del Oso

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Este cuento se refiere a un hombre joven cuyo hijo había nacido recientemente y era la primera vez que sentía la experiencia de ser papá. A esta persona lo llamaremos Nicolás y en su corazón reinaba la alegría y los sentimientos de amor que brotaban a raudales dentro de su ser.

Un buen día le dieron ganas de entrar en contacto con la naturaleza, pues a partir del nacimiento de su bebé todo lo veía hermoso y aun el ruido de una hoja al caer le sonaba a notas musicales.

Así fue que decidió ir a un bosque; quería oír el canto de los pájaros y disfrutar toda la belleza. Caminaba plácidamente respirando la humedad que hay en estos lugares, cuando de repente vió posada en una rama a un águila, el cual desde el primer instante lo sorprendió por la belleza de su plumaje.

El águila también había tenido la alegría de recibir a sus polluelos y tenía como objetivo llegar hasta el río más cercano, capturar un pez y llevarlo a su nido como alimento; pues significaba una responsabilidad muy grande criar y formar a sus aguiluchos, era enfrentar los retos que la vida ofrece al cumplir con la misión encomendada; era su único objetivo. El águila al notar la presencia de Nicolás lo miró fijamente y le preguntó:

- ¿A dónde te diriges buen hombre? . . . En tus ojos veo la alegría…

- Es que ha nacido mi hijo y he venido al bosque a disfrutar, pero me siento un poco confundido.

- Oye, ¿y qué piensas hacer con tu hijo?

- Ah, pues ahora y desde ahora, siempre lo voy a proteger, le daré de comer y jamás permitiré que pase frío. Yo me encargaré de que tenga todo lo que necesite, y día con día yo seré quien lo cubra de las inclemencias del tiempo; lo defenderé de los enemigos que pueda tener y nunca dejaré que pase situaciones difíciles. No permitiré que mi hijo pase necesidades como yo las pasé, nunca dejaré que eso suceda, porque para eso estoy aquí, para que él nunca se esfuerce por nada - y para finalizar agregó - o como su padre, seré fuerte como un oso, y con la potencia de mis brazos lo rodearé, lo abrazaré y nunca dejaré que nada ni nadie lo perturbe.

El águila no salía de su asombro, atónita lo escuchaba y no daba crédito a lo que había oído. Entonces, respirando muy hondo y sacudiendo su enorme plumaje, lo miró fijamente y dijo:

- Escúchame bien, buen hombre. Cuando recibí el mandato de la naturaleza para empollar a mis hijos, también recibí el mandato de construir mi nido, un nido confortable, seguro, a buen resguardo de los depredadores, pero también le he puesto ramas con muchas espinas ¿y sabes por qué?, porque aún cuando estas espinas están cubiertas por plumas, algún día, cuando mis polluelos hayan emplumado y sean fuertes para volar, haré desaparecer todo este confort, y ellos ya no podrán habitar sobre las espinas, eso les obligará a construir su propio nido. Todo el valle será para ellos, siempre y cuando realicen su propio esfuerzo y aspiración para conquistarlo, con todo y sus montañas, sus ríos llenos de peces y praderas llenas de conejos. Si yo los abrazara como un oso, reprimiría sus aspiraciones y deseos de ser ellos mismos, destruiría irremisiblemente su individualidad y haría de ellos individuos indolentes, sin ánimo de luchar, ni alegría de vivir. Tarde que temprano lloraría mi error, pues ver a mis aguiluchos convertidos en ridículos representantes de su especie me llenaría de remordimiento y gran vergüenza, pues tendría que cosechar la impertinencia de mis actos, viendo a mi descendencia imposibilitada para tener sus propios triunfos, fracasos y errores, porque yo quise resolver todos sus problemas. Yo, amigo mío - dijo el águila - podría jurarte que después de Dios he de amar a mis hijos por sobre todas las cosas, pero también he de prometer que nunca seré su cómplice en la superficialidad de su inmadurez, he de entender su juventud, pero no participaré de sus excesos, me he de esmerar en conocer sus cualidades, pero también sus defectos y nunca permitiré que abusen de mí en aras de este amor que les profeso.

El águila calló y Nicolás no supo qué decir, pues seguía confundido, y mientras entraba en una profunda reflexión, ésta, con gran majestuosidad levantó el vuelo y se perdió en el horizonte.

Nicolás empezó a caminar mientras miraba fijamente el follaje seco disperso en el suelo, sólo pensaba en lo equivocado que estaba y el terrible error que iba a cometer al darle a su hijo el abrazo del oso.

Nicolás, reconfortado, siguió caminando, solo pensaba en llegar a casa, con amor abrazar a su bebé, pensando que abrazarlo sólo sería por segundos, ya que el pequeño empezaba a tener la necesidad de su propia libertad para mover piernas y brazos, sin que ningún oso protector se lo impidiera.

A partir de ese día Nicolás empezó a prepararse para ser el mejor de los padres.




2008, 26 April

Frase

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“En todos los problemas que se le plantean al individuo, la solución crea nuevos problemas.”

Miguel de Unamuno




El Samurai

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El joven e impaciente guerrero jamás había perdido una lucha. Conocía la reputación del samurai y fue hasta allí para derrotarlo y aumentar su fama. Todos los estudiantes se manifestaron en contra de la idea, pero el viejo aceptó el desafío.

Juntos, todos se dirigieron a la plaza de la ciudad y el joven comenzó a insultar al anciano maestro. Arrojó algunas piedras en su dirección, le escupió en la cara, le gritó todos los insultos conocidos ofendiendo incluso a sus ancestros. Durante un largo tiempo, hizo todo por provocarlo, pero el anciano permaneció impasible.

Finalmente, sintiéndose ya exhausto y humillado, el impetuoso guerrero se retiró, más enojado que antes.

Desilusionados por el hecho de que el maestro aceptara tantos insultos y provocaciones, y no tuvo ninguna respuesta a las agresiones, los alumnos le preguntaron:

- ¿Cómo pudiste, maestro, soportar tanta indignidad? ¿Por qué no usaste tu espada, aún sabiendo que podías perder la lucha, en vez de mostrarte cobarde delante de todos nosotros?

- Si alguien llega hasta ustedes con un regalo y ustedes no lo aceptan, ¿a quién pertenece el obsequio? -preguntó el samurai.

- A quien intentó entregarlo - respondió uno de los alumnos.

- Exactamente, y lo mismo vale para la envidia, la rabia y los insultos - dijo el maestro - cuando no se aceptan, continúan perteneciendo a quien los llevaba consigo.

Gentileza de Pedro Esteban desde Comodoro Rivadavia - Argentina




Frase

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“Las palabras verdaderas no son agradables, y las palabras agradables no son verdaderas.”

Lao Tsé




Por difícil que sea…

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Por difícil que sea, cualquiera puede llevar su propia carga, hasta el anochecer.

Por difícil que sea, cualquiera puede hacer su trabajo, a lo largo de todo un día.

Cualquiera puede hacerlo, con esfuerzo, con dedicación, con honestidad, con excelencia.

Por difícil que sea, cualquiera puede hacer todo, y además hacerlo bien, hasta el final de cada día.

Por difícil que sea . . . cualquiera puede hacerlo.

Gentileza de Maria Isabel desde Neuquén - Argentina




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