Frase
“No des nunca consejos, si no los acompañas de soluciones y ayuda.”
Cuando creas que no te queda amor para dar. Cuando mires hacia atrás y sólo contemples una colección de errores. Cuando tu propio perro te ladre y te muestre sus colmillos. Cuando no puedas evitar pensar que nada tiene remedio, y te sientas sin ganas de volver a tener ganas, entonces:
No olvides que hubo otros antes que tú, a los que la suerte les fué esquiva.
No olvides que hubo muchos que a pesar de los pesares, salieron adelante, que nadie tiene todas las respuestas y conoce el final de todos los caminos.
No olvides que hay gente que se siente sola y espera en alguna esquina encontrar alguien como tú para sentirse comprendido y acompañado.
No olvides que detrás de la sonrisa más maravillosa, en la mirada más brillante y serena, se esconden sufrimientos pasados, que ahora ya olvidados, nos muestran una persona feliz.
No olvides que eres tan importante como tú mismo puedas creerlo, que eres especial y eres único, y que sólo puedes vivir un día a la vez.
Te saludo con el sueño de que juntos, construyamos un puente entre la luz y la esperanza.
Con afecto sincero…
Tu amigo de siempre y por siempre
Comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto, en la hora exacta y en el momento exacto, entonces me relajé y hoy sé que eso tiene un nombre: AUTOESTIMA.
Cuando me amé de verdad…
Me dí cuenta, que mi angustia y sufrimientos emocionales, no pasan de ser una señal de que voy en contra de mis verdades, hoy sé que eso es: AUTENTICIDAD.
Cuando me amé de verdad…
Dejé de desear que mi vida fuese distinta, y comencé a ver que todo lo que sucede, contribuye a mi crecimiento, hoy sé que eso se llama: MADUREZ.
Cuando me amé de verdad…
Comencé a entender, como es de ofensivo forzar alguna situación o a alguien, para realizar mis propios deseos, aún sabiendo que no es el momento o que la persona no está preparada, inclusive yo mismo; hoy sé que esto se llama: RESPETO.
Cuando me amé de verdad…
Comencé a despojarme de todo aquello que no fuera saludable, personas, tareas, todo y cualquier cosa que me desanimara, en principio mi razón me llamó la atención acerca de esa actitud de egoísmo; hoy sé que eso se llama: AMOR PROPIO.
Cuando me amé de verdad…
Dejé de temerle a mi tiempo libre, y de hacer grandes planes; abandoné proyectos a muy largo plazo, hoy hago lo que considero correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo; hoy sé que eso se llama: SIMPLICIDAD.
Cuando me amé de verdad…
Desistí de querer tener siempre la razón, y con eso cometí menos errores; hoy descubrí la HUMILDAD.
Cuando me amé de verdad…
Deje de revivir el pasado y de preocuparme por el futuro, ahora me mantengo en el presente que es donde la vida realmente ocurre; hoy vivo un día a la vez y aprendí que se llama: PLENITUD.
Cuando me amé de verdad…
Entendí que mi mente puede perturbarme y decepcionarme, pero cuando la coloco al servicio del corazón, se torna una enorme y valiosa aliada; todo eso es: SABER VIVIR.
Cuando me amé de verdad… ¡¡¡aprendí a vivir!!!
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