Frase
“Junto a una cualidad, se alza un defecto.”
San Gregorio
Cuando me enfrento a una situación límite, lo primero que pienso es ¡quiero vivir!
Cuando no me siento a gusto con mi forma de vida, pienso ¡Quiero vivir mejor!
Cuando me encuentro atrapado en mis problemas, pienso ¡Quiero vivir tranquilo!
Sin embargo, siendo sincero conmigo mismo, reconozco que las preocupaciones, las metas y los quehaceres cotidianos, me han hecho olvidar de ese pensamiento tan simple y esencial, y así me he metido en toda clase de líos y batallas, que se han llevado mis días, mis meses y algunos de mis años.
El trabajo, las responsabilidades, el enfrentar y superar obstáculos, y el conseguir metas, es parte de la vida, pero no es lo único en la vida.
Cuando logro apartarme de todo lo que sucede a mi alrededor, soy conciente de que ese pensamiento y deseo, el ¡Quiero vivir! nace de lo más profundo de mi, y de allí brota la fuerza, la fe y la energía que me permite seguir adelante.
¡Quiero vivir! es ese grito silencioso, por el que tenemos que dar las gracias cada día, porque todas las personas lo llevamos dentro, y es la razón fundamental que nos pone de pie cada día, para seguir ocupando nuestro lugar en el mundo.
Este mensaje ¡Quiero vivir! es para los que creen, que es posible la vida.
Lean atentamente el texto…….. ¡es la libertad!
Con afecto y esperanzas renovadas…
Jorge
EL OSO
Yo vivía en el bosque muy contento,
caminaba, caminaba sin parar.
Las mañanas y las tardes eran mías,
por la noche me tiraba a descansar.
Pero un día vino el hombre con sus jaulas,
me encerró y me llevó a la ciudad.
En el circo me enseñaron las piruetas,
y así yo perdí mi amada libertad.
Conformate - me decía un tigre viejo -
nunca el techo y la comida han de faltar,
sólo exigen que hagamos las piruetas
y a los niños podamos alegrar.
Han pasado cuatro años de esta vida,
con el circo recorrí el mundo así.
Pero nunca pude olvidarme de todo,
de mis bosques, de mis tardes y de mí.
Ahora piso yo el suelo de mi bosque,
otra vez el verde de la libertad.
Estoy viejo, pero las tardes son mías,
vuelvo al bosque, estoy contento de verdad.
En un pueblito alejado,
en una noche sin luna,
alguien no cerró el candado
y yo dejé la ciudad.
MORIS
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