Frase
“El dia que has pasado sin amar, es el más inútil de tu vida.”
Dorin
Durante nuestra vida convivimos, muchas veces con sensaciones, sin quererlas o desearlas, pero también con otras que no valoramos en la medida que se merecen.
Convivimos con: la angustia, el dolor, la duda, la soledad, la ansiedad, la mentira, el temor, el rechazo, el desprecio, la venganza la propia y la ajena, con el silencio, con el mal, con el rencor, con la rutina, con los desencantos, con los prejuicios, con la falta de humildad, con la ausencia de valores y principios, con la critica nuestra y la de ellos, con la ingratitud, con soberbia de los inútiles que no pueden amar, con la incomprensión, con la inseguridad, con la falta de ilusión, con el conformismo, con el odio, con el olvido, con la pérdida, con la falta de libertad, con el pasado sin resolver, con la indiferencia, con los malos pensamientos, sin el perdón, con la envidia del otro y la de uno, con la falta de Fe, sin un rumbo a seguir, con la impaciencia, con el mal humor de uno y el de los demás, con la impotencia de no poder, con el aburrimiento, con la palabra demás…
Pero, siempre hay un pero, también convivimos: con el humor, con la alegría, con la risa de uno y la de los demás, con los colores que nos traen paz y armonía, con el sol que nos da energía, con la lluvia que no nos molesta, de las caminatas por la tarde, con las sorpresas agradables, con las primeras brisas de primavera y con cada una de las estaciones del año que nos enseñan entre otras cosas, no todo es frío o calor, con la posibilidad de conocer la felicidad, de dar amor y de ser correspondido, con la búsqueda de la verdad, con la imaginación, con el bien, con un futuro mejor construido por uno, con el cariño, con el amor, con los afectos, con los abrazos, con las caricias, con la amistad, con charlas placenteras con amigos, con el compañerismo, con la lealtad, con la Fe, con proyectos posibles e imposibles, con las distintas manifestaciones del arte, con la lectura, la música que nos transporta a lugares que uno solo conoce, con fragancias y perfumes que nos dan lugar al placer, con los recuerdos nostálgicos, y con el otro…
Uno, siempre uno, será el que finalmente decida con que quiere convivir… ¿o no?
Gentileza de Alicia desde Buenos Aires
“La envidia se destruye por la verdadera amistad, y la coquetería por el amor verdadero.”
La Rochefoucauld
Mi amiga Coletta solía decir, y hace ya mucho tiempo: “Estamos entrando en la edad del nunca me había pasado“..
Y es así. Decimos: “Es curioso. Nunca me había pasado, me agaché a recoger un tenedor y se me trabaron cuatro vértebras de la columna”. Escuchamos: “Es notable. Nunca me había pasado. Mordí un caramelo de limón y un premolar se me partió en ocho pedazos“.
Es que, así como se habla de un Primer Mundo y de un Tercero sin que nadie conozca a ciencia cierta cuál es el Segundo, nosotros hemos pasado de la Primera Edad a la Tercera sin recalar por la Segunda y el cuerpo acusa recibo de tal apresuramiento.
El tiempo mismo, incluso, ha tomado una consistencia gelatinosa, plástica, mutante. Calculamos:
- ¿Cuánto hace que se mudó Ricardo a su nueva casa?
Y arriesgamos:
- ¿Tres, cuatro años? - Hasta que alguien, conocedor, nos saca de la duda:
- ¡Catorce….!
Suponemos ante el amigo encontrado ocasionalmente en la calle:
- Tu pibe debe andar por los seis, siete años…¿verdad?
- Tiene diecinueve - nos contesta el amigo y dice - ¡Vení Tacho!. Y nos presenta a una bestia de un metro ochenta, pelo verde, un clavo miguelito clavado en la ceja y un cardumen de granos sulfurosos en la mejilla.
Se corrobora entonces aquello que, dicen, decía John Lennon: “El tiempo es algo que pasa mientras nosotros estamos distraídos haciendo otra cosa“. Y suerte que estamos distraídos haciendo otra cosa. Mucho peor es aburrirse.
Es dulce rememorar ciertos momentos, pero más me entusiasma pensar en las cosas que tengo para hacer. Es que muchos de esos ciertos momentos son muy viejos. Y por lo tanto vale recordar el consejo dado por Javier Villafañe cuando alguien le preguntó cómo hacía para conservarse tan joven pasados los ochenta años. - “No me junto con viejos“, respondió el maestro. Y yo quiero agregar lo que un dia dijo Jean Louis Barrault, famoso mimo frances:
« La edad madura es aquella en la que todavía se es joven, pero con mucho mas esfuerzo.»
Get free blog up and running in minutes with Blogsome | Theme designs available here
![]()