Frase
“Si no amas, ¿cómo puedes valorar la deslumbrante luz de la vida?
Becker
En aquel tiempo eran muchos los que se retiraban a la soledad de los montes a meditar. Y eran muchos los que en el silencio de los volcanes nevados y de los pequeños valles ocultos, se buscaban a sí mismos. Pero aquel anciano sabio les decía una y otra vez:
- Aquellos que buscan el Silencio en la calma nunca lo encontrarán desnudo. Para desnudarlo hay que buscarlo entre el bullicio. - y agregaba - ¿De qué sirve a un corazón tener calma en medio de la soledad? ¿Acaso no es como la calma que tiene un lago estancado en un valle?
Pero ¡qué grande es un corazón cuando en medio de las dificultades y los problemas conserva la calma y se viste con el Silencio! Es como el torrente de un río que resbala sereno por la ladera de la montaña.
Algunos van a sitios donde lo más que les molesta es el canto de un pajarillo, o el sonido que arranca el viento a las hojas de los árboles. Y piensan: Estoy tranquilo y sereno en este lugar, ya he alcanzado la calma y el Silencio es amigo de mi corazón.
Pero cuando regresan al bullicio, a las tribulaciones cotidianas, sus pulsos se agitan y sus corazones se alteran, y sus pensamientos desembocan en ansiedad y angustia, entonces yo les preguntaría: ¿Dónde guardaron la calma? ¿Qué morada le prepararon en sus pechos que tan pronto se les fue?
Sepan que aquel que busca el Silencio interior, debe encontrarlo en medio de los ruidos y de las voces y de los gritos, y tomándolo debe sentarlo en su corazón, y al escucharlo ya no oirá hacia afuera sino oirá hacia dentro. Y en verdad les digo, que ni cien tormentas, ni la explosión de mil volcanes podrían ya nunca separarlo de él.
Para buscar pues, la paz y la calma interior, no vayan adonde todo es paz y calma, sino adonde no hay paz ni calma, y sean ustedes la paz y la calma. De esta forma la encontrarán al darla, y la tendrán en la medida en que vean que otros necesitan de ustedes para lograr ese estado de armonía y serenidad.
El perdón es la regla de oro a través de la cual llegamos a conectarnos con nuestro ser. Es lo único que de verdad alivia y que de verdad sana. Muchas enfermedades mortales tienen que ver con el resentimiento, con la culpa, con el odio enquistado.
El perdón genera una sensación de absoluta libertad, porque nos permite desprendernos de esos sentimientos. Todas las enfermedades del aparato digestivo, tienen mucho que ver con la actitud de soltar, de desprendernos de las cosas, y no lo sabemos hacer.
La verdadera posibilidad de redescubrirnos en términos de absoluta libertad, vienen a través del perdón.
Perdonar es un verbo, indica acción. Pero el hombre siempre se ha preguntado: ¿Cómo perdonar?
Hay mucha gente que te dice «Yo ya perdoné», pero se encuentra con la persona perdonada o se enfrenta de nuevo a la misma situación y se eriza, se molesta, porque… no ha perdonado nada. El sentimiento permanece ahí, te lo dice tu cuerpo, tu energía, el recuerdo.
He conocido personas que en un momento de su vida tuvieron mucho dinero, pero alguien le provocó su ruina económica, y de ahí en más han vivido cada instante lamentando lo sucedido. ¿Qué significa esto? Que prefirieron quedarse con el papel de víctima impotente, arruinada y no con el de persona emprendedora con potencial para recomponerse de esa derrota. Asumieron el papel de víctimas, se arruinaron y a partir de entonces el mensaje que transmiten es: «Te voy a demostrar el daño que me hiciste, y puedo llegar hasta lo último en mi vida, hasta la muerte para castigarte». Y resulta que la otra persona está disfrutando su vida, ignorando lo que piensa y siente el otro, el damnificado.
No se trata de la falsa noción de que perdón es presentarse de rodillas ante la otra persona. Es común esa noción de que perdonar es volver a meter en nuestra casa a la persona que a lo mejor nos sacó de ella. Pero no es eso.
Perdonar es liberarnos de ese pensamiento, de ese recuerdo, y poner límites de una vez y decirle a esa persona: «Perfecto, fue maravilloso conocerte, hoy comprendo lo que me enseñaste -aunque uno no se lo diga así-, hoy comprendo la lección que me diste. Y ahora, gracias, pero no te quiero más en mi vida».
La idea real del perdón es llegar a sentir que nunca pasó, que nunca te hicieron daño porque en realidad nadie tiene capacidad de hacerte para hacerte daño.
Si alguien te hiere es porque has puesto tu poder en sus manos, y ese alguien no sabe qué hacer con ese poder y te agrede. Tu ser no puede sufrir ataques, y toda defensa que hagas en tu vida va en contra de tu paz. La paz comienza, cuando dejamos de querer tener la razón.
El perdón es una llave que cierra ciclos. Independientemente de cómo actúes ante cualquier cosa, ante una institución o una persona, siempre terminarás perdonándote a ti mismo, porque fueron tus pensamientos los que crearon las energías hacia esa persona, institución o cosa.
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