Jorge Omar Calabrese - Baúl de Lecturas - Poesías - Textos

2008, 26 October

Frase

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“Siempre sabemos quien nos hiere; pero no siempre a quien herimos”.




LA PARADOJA DE NUESTRO TIEMPO

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La paradoja de nuestro tiempo es que:

Tenemos edificios más altos, pero temperamentos cortos; carreteras más amplias, pero estrechos puntos de vista.

Gastamos más, pero tenemos menos; compramos más, pero disfrutamos menos.

Tenemos casas más grandes y familias más pequeñas; más comodidades, pero menos tiempo.

Tenemos más grados de educación, pero menos sentido; más conocimiento, pero menos juicio; más expertos, pero más problemas; más medicina, pero menos bienestar.

Tomamos mucho, fumamos mucho, gastamos sin medida, reímos muy poco, conducimos muy rápido, nos enojamos mucho, nos vamos a dormir muy tarde, nos levantamos muy cansados, leemos muy poco, vemos mucha televisión, y rezamos muy pocas veces.

Hemos multiplicado nuestras posesiones, pero reducido nuestros valores.

Hablamos mucho, rara vez amamos y odiamos muy a menudo.

Hemos aprendido como hacer dinero para vivir, pero no a vivir.

Hemos añadido años a la vida, pero no vida a los años.

Hemos viajado de ida y vuelta a la luna, pero tenemos problemas cruzando la calle para saludar a nuestro vecino.

Hemos conquistado el espacio exterior, pero no el espacio interior.

Hemos realizado cosas grandes, pero no cosas mejores.

Hemos limpiado el aire, pero contaminado el alma.

Hemos conquistado el átomo, pero no nuestro prejuicio.

Escribimos más, pero aprendemos menos.

Planeamos más, pero logramos menos.

Hemos aprendido a vivir de prisa, y no sabemos esperar.

Construimos más computadoras para guardar más información, para producir más correos electrónicos que antes, pero nos comunicamos cada vez menos.

Estos son los tiempos de la comida rápida y la lenta digestión, la de hombres grandes y carácter pequeño, la de grandes ganancias y relaciones superficiales.

Estos son los tiempos de dos sueldos pero más divorcios, casas más lujosas pero hogares rotos.

Estos son los días de viajes rápidos, pañales desechables, moralidades desechables, relaciones de una noche, cuerpos obesos y píldoras que hacen todo, desde levantar el ánimo, deprimirlo o hasta matar.

Es el tiempo en el que hay mucho en los aparadores de las tiendas y nada en los almacenes.

Un tiempo cuando la tecnología puede entregarte esta carta, y un tiempo cuando puedes escoger ya sea compartir este pensamiento o borrarlo con sólo un botón.

Deberíamos pasar más tiempo con nuestros seres amados, porque no vamos a estar siempre juntos.

Deberíamos decir una palabra generosa a quien la necesite, porque esa persona pronto crecerá y dejará de estar cerca nuestro.

Debríamos abrazar afectuosa y calidamente a la persona que se encuentra cerca nuestro, porque ese es el único tesoro que le podemos dar de corazón y no cuesta ni un centavo.

Deberíamos decir siempre “Te quiero” a tu pareja, tus hijos, tus amigos y a la personas que amamos, y hacerlo con total convencimiento y sinceridad.

Deberíamos saber que un beso y un abrazo arreglarán muchas heridas aún aquellas que se generan dentro de nosotros.

Deberíamos darnos tiempo para amar, para hablar, para comunicarnos y para compartir los pensamientos y sensaciones más preciosos que tenemos.

Deberíamos recordar que la vida no se mide por el número de respiraciones que uno hace, sino por los momentos que nos roban el aliento.

¿Empezamos ahora? Vamos, que siempre…..¡se puede se mejor!




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