Jorge Omar Calabrese - Baúl de Lecturas - Poesías - Textos

2008, 28 October

La vida se gasta

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Nos acostumbramos a vivir en departamentos y a no tener otra vista que no sea las ventanas de alrededor. Y porque no tiene vista, luego nos acostumbramos a no mirar para afuera.

Y porque no miramos para afuera, luego nos acostumbramos a no abrir del todo las cortinas.

Y porque no abrimos del todo las cortinas luego nos acostumbramos a encender mas temprano la luz.

Y a medida que nos acostumbramos, olvidamos el sol, olvidamos el aire, olvidamos la amplitud.

Nos acostumbramos a despertar sobresaltados porque se nos hizo tarde.

A tomar café corriendo porque estamos atrasados.

A leer el diario en el ómnibus porque no podemos perder tiempo.

A comer un sandwich porque no da tiempo para almorzar.

A salir del trabajo porque ya es la noche.

A dormir en el ómnibus porque estamos cansados.

A cenar rápido y dormir pesados sin haber vivido el día.

Nos acostumbramos a esperar el día entero y oír en el teléfono:
hoy no puedo ir” ó
A ver cuando nos vemos” ó
La semana que viene conversamos….“.

A sonreír a las personas sin recibir una sonrisa de vuelta.

A ser ignorados cuando precisábamos tanto ser vistos.

Si el cine esta lleno nos sentamos en la primera fila y torcemos un poco el cuello.

Si el trabajo esta complicado, nos consolamos pensando en el fin de semana.

Y si el fin de semana no hay mucho que hacer, o andamos cortos de dinero, nos vamos a dormir temprano y listo, porque siempre tenemos sueño atrasado.

Nos acostumbramos a ahorrar vida, que, de a poco, igual se gasta y que una vez gastada, por estar acostumbrados, nos perdimos de vivir.

Alguien dijo: “la muerte está tan segura de su victoria, que nos da toda una vida de ventaja”.

¿No coinciden conmigo que deberíamos disfrutar más y quejarnos menos…? Dale, ¡Empecemos ya mismo!




2008, 26 October

Frase

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“Siempre sabemos quien nos hiere; pero no siempre a quien herimos”.




LA PARADOJA DE NUESTRO TIEMPO

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La paradoja de nuestro tiempo es que:

Tenemos edificios más altos, pero temperamentos cortos; carreteras más amplias, pero estrechos puntos de vista.

Gastamos más, pero tenemos menos; compramos más, pero disfrutamos menos.

Tenemos casas más grandes y familias más pequeñas; más comodidades, pero menos tiempo.

Tenemos más grados de educación, pero menos sentido; más conocimiento, pero menos juicio; más expertos, pero más problemas; más medicina, pero menos bienestar.

Tomamos mucho, fumamos mucho, gastamos sin medida, reímos muy poco, conducimos muy rápido, nos enojamos mucho, nos vamos a dormir muy tarde, nos levantamos muy cansados, leemos muy poco, vemos mucha televisión, y rezamos muy pocas veces.

Hemos multiplicado nuestras posesiones, pero reducido nuestros valores.

Hablamos mucho, rara vez amamos y odiamos muy a menudo.

Hemos aprendido como hacer dinero para vivir, pero no a vivir.

Hemos añadido años a la vida, pero no vida a los años.

Hemos viajado de ida y vuelta a la luna, pero tenemos problemas cruzando la calle para saludar a nuestro vecino.

Hemos conquistado el espacio exterior, pero no el espacio interior.

Hemos realizado cosas grandes, pero no cosas mejores.

Hemos limpiado el aire, pero contaminado el alma.

Hemos conquistado el átomo, pero no nuestro prejuicio.

Escribimos más, pero aprendemos menos.

Planeamos más, pero logramos menos.

Hemos aprendido a vivir de prisa, y no sabemos esperar.

Construimos más computadoras para guardar más información, para producir más correos electrónicos que antes, pero nos comunicamos cada vez menos.

Estos son los tiempos de la comida rápida y la lenta digestión, la de hombres grandes y carácter pequeño, la de grandes ganancias y relaciones superficiales.

Estos son los tiempos de dos sueldos pero más divorcios, casas más lujosas pero hogares rotos.

Estos son los días de viajes rápidos, pañales desechables, moralidades desechables, relaciones de una noche, cuerpos obesos y píldoras que hacen todo, desde levantar el ánimo, deprimirlo o hasta matar.

Es el tiempo en el que hay mucho en los aparadores de las tiendas y nada en los almacenes.

Un tiempo cuando la tecnología puede entregarte esta carta, y un tiempo cuando puedes escoger ya sea compartir este pensamiento o borrarlo con sólo un botón.

Deberíamos pasar más tiempo con nuestros seres amados, porque no vamos a estar siempre juntos.

Deberíamos decir una palabra generosa a quien la necesite, porque esa persona pronto crecerá y dejará de estar cerca nuestro.

Debríamos abrazar afectuosa y calidamente a la persona que se encuentra cerca nuestro, porque ese es el único tesoro que le podemos dar de corazón y no cuesta ni un centavo.

Deberíamos decir siempre “Te quiero” a tu pareja, tus hijos, tus amigos y a la personas que amamos, y hacerlo con total convencimiento y sinceridad.

Deberíamos saber que un beso y un abrazo arreglarán muchas heridas aún aquellas que se generan dentro de nosotros.

Deberíamos darnos tiempo para amar, para hablar, para comunicarnos y para compartir los pensamientos y sensaciones más preciosos que tenemos.

Deberíamos recordar que la vida no se mide por el número de respiraciones que uno hace, sino por los momentos que nos roban el aliento.

¿Empezamos ahora? Vamos, que siempre…..¡se puede se mejor!




2008, 24 October

Frase

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“Si vuelvo la mirada melancólicamente a la niñez, es porque tenía madre. Sólo eso, y nada más que eso, y ser niño, tener madre, ser completamente hijo.”

Miró




Alcanza tu sueño …

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Sé firme en tus actitudes y perseverante en tu ideal. Pero sé paciente, no pretendiendo que todo te llegue de inmediato.

Haz tiempo para todo, y todo lo que es tuyo, vendrá a tus manos en el momento oportuno.

Aprende a esperar el momento exacto, para recibir los beneficios que reclamas.

Espera con paciencia a que maduren los frutos, para poder apreciar debidamente su dulzura.

No seas esclavo del pasado y los recuerdos tristes.

No revuelvas una herida que está cicatrizada. No rememores dolores y sufrimientos antiguos. ¡Lo que pasó, pasó!

De ahora en adelante procura construir una vida nueva, dirigida hacia lo alto y camina hacia delante, sin mirar hacia atrás.

Haz como el sol, que nace cada día, sin acordarse de la noche que pasó.

Sólo contempla la meta y no veas que tan difícil es alcanzarla.

No te detengas en lo malo que has hecho; camina en lo bueno que puedes hacer.

No te culpes por lo que hiciste, más bien decídete a cambiar.

No trates que otros cambien; sé tú el responsable de tu propia vida y trata de cambiar tú.

Deja que el amor te toque y no te defiendas de él.

Vive cada día, aprovecha el pasado para bien y deja que el futuro llegue a su tiempo.

No sufras por lo que viene, recuerda que “cada día tiene su propio afán”.

Busca a alguien con quien compartir tus luchas hacia la libertad; una persona que te entienda, te apoye y te acompañe en ella.

Si tu felicidad y tu vida dependen de otra persona, despréndete de ella y ámala, sin pedirle nada a cambio.

Aprende a mirarte con amor y respeto, piensa en ti como en algo precioso.

Desparrama en todas partes la alegría que hay dentro de ti.

Que tu alegría sea contagiosa y viva para expulsar la tristeza de todos los que te rodean.

La alegría es un rayo de luz que debe permanecer siempre encendido, iluminando todos nuestros actos y sirviendo de guía a todos los que se acercan a nosotros.

Si en tu interior hay luz y dejas abiertas las ventanas de tu alma, por medio de la alegría, todos los que pasan por la calle en tinieblas, serán iluminados por tu luz.

Trabajo es sinónimo de nobleza. No desprecies el trabajo que te toca realizar en la vida. El trabajo ennoblece a aquellos que lo realizan con entusiasmo y amor. No existen trabajos humildes. Sólo se distinguen por ser bien o mal realizados.

Da valor a tu trabajo, cumpliéndolo con amor y cariño y así te valorarás a ti mismo.

Dios nos ha creado para realizar un sueño. Vivamos por él, intentemos alcanzarlo. Pongamos la vida en ello y si nos damos cuenta que no podemos, quizás entonces necesitemos hacer un alto en el camino y experimentar un cambio radical en nuestras vidas.

Así, con otro aspecto, con otras posibilidades y con la gracia de Dios, lo haremos.

No te des por vencido, piensa que si Dios te ha dado la vida, es porque sabe que tú puedes con ella.

El éxito en la vida no se mide por lo que has logrado, sino por los obstáculos que has tenido que enfrentar en el camino.

Tú y sólo tú escoges la manera en que vas a afectar el corazón de otros y esas decisiones son de lo que se trata la vida.




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