Frase
“La fuerza de la fe, fortalece las debilidades de las personas.”
Si algún día nos sentimos paralizados por una tarea o problema que debemos afrontar, recordemos un principio desarrollado por el gran médico canadiense Sir William Osler.
Durante un discurso que pronunció en Yale University en 1909, cuyo título fue ‘Un Modo de Vivir la Vida ” el Dr. Osler explicó su práctica de «vivir únicamente por el día y para el trabajo del día, en compartimentos exactos de un solo día». Y deseo compartir este concepto tan valioso con mis afectos.
En este discurso, el Dr. Osler manifestó que su idea de «compartimento» vino a su mente cuando surcaba el océano en un buque transatlántico. En un momento del viaje, sonó una alarma de emergencia y todos los compartimentos estancos a prueba de agua se cerraron súbita y herméticamente bajo cubierta. En ese momento tuvo una revelación: Al concentrarse únicamente en el trabajo de un día y cerrar por completo otros pensamientos, sería posible cumplir el trabajo sin experimentar ninguna angustia mental o temores con respecto al futuro.
Estas palabras reflejan el sencillo valor de limitar los temores sobre el futuro y vivir simplemente en el presente.
“Dibuje un circulo”, decía el Dr. Osler, “alrededor de un período de tiempo de 24 horas. Determine lo que puede hacer en ese tiempo y no ocupe su mente con temores sobre lo que debe hacer fuera de ese lapso”.
Existen muchos ejemplos de como se puede aplicar este principio en forma efectiva en nuestra vida laboral y social.
Así, se cuenta que en cierta ocasión, un turista visitó una catedral en donde un artista trabajaba en un enorme mosaico. Una inmensa pared vacía estaba ante el artista, y el turista le preguntó:
- ¿No le preocupa todo ese espacio que necesita llenar completamente y como lo va a terminar?
- Sólo me preocupa lo que puedo hacer cada día – atinó a responder el artista.
Cada mañana, el artista marcaba el área que iba a terminar ese día y no se preocupaba sobre lo que quedaba fuera de ese espacio. Simplemente ponía todo su empeño en un solo día a la vez, hasta que llegase el día en que el mosaico estaría completamente terminado.
REFLEXION
Muchos de los grandes obstáculos que paralizan nuestro impulso, se parecen bastante a la gran pared. Podemos preocupamos por el cuadro tan grande que tenemos que crear, o sencillamente podemos comenzar a llenar el espacio vacío, con imágenes maravillosas -las huellas de nuestra vida-, si damos lo mejor de nosotros cada día en que tenemos la oportunidad de seguir vivos.
Y en nuestro caso, ¿en donde vamos a comenzar hoy? Aquí una simple respuesta: “El mejor lugar para empezar es en dondequiera que nos encontremos hoy”.
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