Frase
“Quizás la más grande lección de la historia, es que nadie aprendió las lecciones de la historia.”
A. Huxley
“Quizás la más grande lección de la historia, es que nadie aprendió las lecciones de la historia.”
A. Huxley
Hoy es un día importante en tu vida…
Porque hoy tienes la oportunidad de crear las circunstancias en las cuales vivirás mañana.
Si pudieras diseñarlo a medida, ¿cómo sería tu mañana? ¿Dónde vivirías, en qué trabajarías, a quiénes tendrías a tu alrededor? ¿Cómo es el mejor de los mañanas que puedes imaginar?
Es hoy cuando debes visualizar todas las oportunidades que te depara el mañana, y luego tendrás que prepararte y hacer que realmente suceda.
Mediante los pasos que das en el presente construyes tu propio mañana.
Ahora mismo, el mañana está abierto para que lo moldees y definas. Está listo para que hagas con él lo que desees.
Sin embargo, debes ponerte en marcha hoy mismo.
Si dejas que el mañana llegue a ti sin tu activa participación en su diseño lo más probable es que no sea exactamente como hubieses querido.
Pon manos a la obra hoy, y haz que tu mañana sea lo que tú quieres que sea.
Gentileza de Mauricio desde Copetonas - Pcia Bs Aires - Argentina
Existen momentos en que la amistad o la convivencia se fracturan por diversas causas, las peleas y las rupturas, originan sentimientos negativos como la envidia, el rencor, el odio y el deseo de venganza.
En estas situaciones, las personas pierden la tranquilidad y la paz interior, y al hacerlo, los que están a su alrededor sufren las consecuencias de su mal humor y la falta de comprensión.
De esta manera, debemos saber que los resentimientos nos impiden vivir plenamente, quizás un acto que provenga del corazón puede cambiar nuestras vidas y la de aquellos que nos rodean.
Así, es necesario pasar por alto los detalles pequeños que nos incomodan, para alcanzar la alegría en el trato cotidiano en la familia, la escuela o la oficina. Es más, debemos evitar que estos sentimientos de rencor nos invadan, por el contrario, es necesario perdonar a quienes nos han ofendido, como un acto voluntario de grandeza, disculpando interiormente las faltas que han cometido otros.
En ciertos momentos, podemos sentirnos heridos por acciones o actitudes de los demás, pero también existen ocasiones en que nos sentimos lastimados sin una razón concreta, por nimiedades que lastiman nuestro amor propio.
Debemos tener cuidado porque la imaginación o el egoísmo pueden convertirse en causa de nuestros resentimientos:
Cuando interpretamos de manera negativa la mirada o la sonrisa de los demás.
Nos molestamos por el tono de voz de una respuesta que recibimos.
Queda claro que al ser susceptibles, creamos un problema en nuestro interior, y tal vez juzgamos a quienes no tenían la intención de lastimarnos.
Debemos tener en cuenta, que hay conductas y pautas de acción, que al ponerlas en práctica, construimos herramientas para saber perdonar.
No debemos realizar juicios sin antes ‘interpretar’ las actitudes.
Preguntarnos “por qué” nos sentimos agredidos o lastimados.
¿Por qué nos lamentamos cuando descubrimos que no había motivo de disgusto? Entonces, nosotros debemos pedir perdón.
Ahora bien, si efectivamente hubo una causa real o no tenemos claro qué ocurrió, debemos estar dispuestos para aclarar o arreglarla y considerar lo siguiente:
• Buscar el momento. Buscar la manera de llegar a un acuerdo. Es adecuado plantear la situación, hacerlo con calma y tranquilidad.
• Al escuchar hacerlo con paciencia, buscando entenderlo todo de nuestra parte.
• Dar a conocer nuestras razones y llegar a un acuerdo.
• Olvidar el incidente, como si nada hubiera pasado. El perdón fortalece al corazón, porque le otorga mayor capacidad de amar, si perdonamos con prontitud y sinceramente, podemos comprender faltas de los demás, ayudando para que las corrijan.
Puede llegar a ocurrir, que los sentimientos negativos (resentimiento, rencor, odio o venganza) pueden ser mutuos debido a un malentendido. En este sentido, encontramos a familias que están sumergidas en un torbellino de odios injustificados: “Nosotros no perdonamos porque los otros no perdonan”.
En este caso, es necesario romper ese círculo vicioso comprendiendo que ‘Amor saca amor’. Debemos entender que una actitud valiente de perdón y humildad, obtiene lo que la venganza y el odio nunca pueden: lograr restablecer la armonía.
También debemos tener en claro que una sociedad, una familia o un individuo lleno de resentimientos impiden el desarrollo hacia una esfera más alta.
Perdonar resulta mucho más sencillo de lo que parece, todo está en buscar la manera de lograr y mantener una convivencia sana, de la importancia que le damos a los demás como personas y de no dejarnos llevar por aquellos sentimientos negativos.
Finalmente nunca olvidemos: ” Señor, perdona nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a quien nos ofenden..”
Gentileza de Mabel desde Comodoro Rivadavia - Argentina
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