Frase
“Los ancianos se asemejan a aquellos libro enormes y viejos y por lo común gastados, mal encuadernados que contienen cosas excelentes.”
Clemente XIV
“Los ancianos se asemejan a aquellos libro enormes y viejos y por lo común gastados, mal encuadernados que contienen cosas excelentes.”
Clemente XIV
Estaban los dioses reunidos en el Olimpo. En el centro, en una gran mesa se jugaba una partida de ajedrez, los contrincantes eran el Dios de la ciencia y el Dios de la Intuición. El resto se conformaban con observar y hacer, de vez en cuando, algún comentario gracioso.
- Te toca a tí - habló el Dios de la ciencia.
- ¡Jaque! - respondió el Dios de la intuición.
La reina amenazaba a su rey y él, con todos sus conocimientos de matemáticas, de lógica y de todas las demás ciencias, no encontraba el contraataque apropiado. Empezaba a perder la paciencia y el Dios de la Sabiduría lo leía en sus ojos.
El Dios de la política habló:
- Utiliza un ardid, hazle creer que vas a hacer una cosa y luego haz lo contrario.
Y así lo hizo…
- ¡Jaque!
Su rostro se crispaba con la desesperación, ¿como era posible que aquel joven estuviera ganando la partida al más inteligente de los dioses?
Entonces el Dios de la Guerra le habló:
-¡Ataca por el flanco y debilítalo!
Y así lo hizo…
- ¡Jaque!
¡Aquello era imposible, no se lo podía creer, le estaba ganando! Ahora quien le habló fue el Dios de la Técnica:
- Técnicamente la única opción es enrocar el rey.
Y así lo hizo…
- ¡Jaque!
Estaba totalmente desconcertado, ¿a quien podía recurrir? Entonces reparó en el Dios de la Sabiduría que había estado callado durante toda la partida.
- ¿Que puedo hacer?
- ¿Por qué no se lo preguntas a él? - contestó señalando al Dios de la intuición.
- Porque es mi contrincante y muy joven por cierto.
- Solo él sabe la respuesta, a veces la solución se halla en quien consideramos nuestro enemigo o demasiado joven, quizás es porque la edad nos hace perder el instinto.
Y le pregunto, buscó la solución en él, el Dios mirándole a los ojos le contestó:
- Cuando sepas leer en los ojos de los demás desde tu corazón, entonces encontrarás la solución.
Su mente científica razonó con la frase, buscó su lógica, la desmembró palabra por palabra y no la comprendía.
-¡No entiendo lo que quieres decir!
- No busques entender, simplemente escucha a tu corazón.
- El corazón no habla, solo es un músculo.
El Dios de la sabiduría habló:
- Existe en la tierra de la que cuidamos una raza, que cree que los animales son nuestra encarnación en la tierra y quizás sea así, ellos piensan que el ser humano ha perdido la capacidad de escuchar a su animal totémico, es decir, la capacidad de escuchar a su espíritu…
- ¡Esas son tonterías! - dijo interrumpiéndole - no tiene lógica y no está demostrado científicamente.
-¡Estamos de acuerdo! - afirmaron el Dios de la Técnica, el de la Política y el de la Guerra a la vez.
El Dios de la Sabiduría le miró con ojos tristes y añadió:
- ¡Nunca cambiareis! os creéis por encima de todo y la única forma de aprender es situarse debajo de todo, como el valle que recibe los torrentes de las montañas por situarse precisamente debajo de ellas.
- Si, todo esto es muy bonito, pero no me ayudará a ganar la partida.
- Si tanto buscas ganar, entonces ya has perdido.
- Eso habrá que verlo, todavía no he dicho mi última palabra.
- ¡JAQUE MATE! - dijo el Dios de la Intuición con una pícara sonrisa…
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