TODO LO QUE APRENDÍ, LO APRENDÍ EN EL JARDÍN
Todo lo que hay que saber sobre cómo vivir, y cómo debo ser, lo aprendí en el jardín de infantes.
La sabiduría no está en la cima de la montaña de la Universidad, sino allí, en el arenero:
- No pegues a la gente
- Vuelve a poner las cosas donde las encontraste
- Limpia siempre lo que ensucies
- No lleves lo que no es tuyo
- Pide perdón cuando lastimes a alguien
- Lávate las manos cuando termines de comer
- Sonrójate, y recuerda siempre que hay que compartir.
- Duerme la siesta todas las tardes
- Cuando salgas a la calle ten cuidado con el tránsito, tómate de las manos y no te alejes.
- Permanece atento a lo maravilloso.
- Los peces de colores, los hámsters y hasta la semilla del germinador, que cuidamos con cariño pueden morirse.
- Recuerda siempre esta palabra: MIRA.
- Todo lo que hay que saber está en alguna parte.
- Vive una vida equilibrada, aprende algo, piensa en algo y trabaja cada día un poco.
Toma cualquiera de estos ítems y tradúcelos en términos adultos, aplícalos a tu vida familiar, a tu trabajo, a tu mundo. Piensa cuánto mejor sería el mundo si todos tomásemos galletitas con leche cada
tarde y después nos acurrucáramos a dormir la siesta. O si los gobiernos tuviesen como política básica volver a poner las cosas donde las encontraron y limpiar lo que ensuciaron. No importa tu edad, lo
mejor, al salir al mundo, es tomarse de las manos.
El autor es Robert Fulghum, nacido en 1937 en Waco, Texas (Estados Unidos)
Gentileza de Anabella desde Capital Federal
