Jorge Omar Calabrese - Baúl de Lecturas - Poesías - Textos

2009, 18 November

Lo Fácil y lo Difícil….

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Fácil es ocupar un lugar en la agenda telefónica.
Difícil es ocupar el corazón de alguien…

Fácil es juzgar los errores de otros
Difícil es reconocer nuestros propios errores.

Fácil es hablar sin pensar
Difícil es frenar la lengua.

Fácil es herir a quien nos ama.
Difícil es curar esa herida…

Fácil es perdonar a otros
Difícil es pedir perdón.

Fácil es dictar reglas.
Difícil es seguirlas…

Fácil es soñar todas las noches.
Difícil es luchar por un sueño…

Fácil es exhibir la victoria.
Difícil es asumir la derrota con dignidad…

Fácil es admirar una luna llena.
Difícil es ver su otra cara…

Fácil es tropezar en una piedra.
Difícil es levantarte…

Fácil es disfrutar la vida todos los días.
Difícil es darle el verdadero valor…

Fácil es orar todas las noches.
Difícil es encontrar a Dios en las cosas pequeñas…

Fácil es prometerle algo a alguien.
Difícil es cumplirle esa promesa…

Fácil es decir que amamos.
Difícil es demostrarlo todos los días…

Fácil es criticar a los demás.
Difícil es mejorar uno mismo…

Fácil es cometer errores.
Difícil es aprender de ellos…

Fácil es llorar por el amor perdido.
Difícil es cuidarlo para no perderlo…

Fácil es pensar en mejorar.
Difícil es dejar de pensarlo y realmente hacerlo…

Fácil es pensar mal de otros
Difícil es darles el beneficio de la duda…

Fácil es recibir
Difícil es dar.




2009, 17 November

¿POR QUE GRITAMOS?

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¿Has pensado por qué gritan las personas cuando se enojan? Algunas sespuestas podrían ser: porque “perdemos la calma”, “estamos fuera de control”, “hoy no es mi mejor día”, etc.

Lo que si es evidente, es que existe una desproporción entre la distancia en que se encuentran los discutidores y el volumen de su voz. Tal vez esta historia lo explique mejor…

Un niño muy pequeño pero observador, luego de escuchar los gritos que su padre le dirigía a su mamá, y luego que elo enfurecido hombre dió un portazo y se alejó de la casa, se arrimó a su madre y miránndo unos ojos tristes y húmedos le preguntó:

- Mamá ¿por qué la gente se grita?

Y la madre suspirando hondo y tratando de explicar la situación a su hijo le explicó:

- Cuando dos personas están enojadas, sus corazones se alejan y para poder oírse gritan, y cuanta mayor sea la distancia, mayor será la necesidad de gritar. Y si no fuera así, observá detenidamente qué sucede cuando dos personas están enamoradas, como es el caso de tu hermana mayor, sus corazones están tan cerca uno del otro, que no tienen necesidad alguna de elevar sus voces, de gritarse, todo lo contrario, hablan pausado, en voz baja, susurrando al oído, y hasta en más de una oportunidad pueden “hablarse” hasta con la mirada, es decir en silencio . . .

REFLEXION

La conclusión es clara. Cuando estemos en desacuerdo con alguien, no digamos palabras que distancien los corazones y obliguen a gritar para oírnos. Porque pudiera ocurrir que la distancia sea tan grande que ya no encontremos el camino de regreso.

LO NEGATIVO: Dejarnos arrastrar por el enojo, alejando los corazones tanto, que tengamos que elevar el volumen y el tono de nuestras voces.

LO POSITIVO: Tomar siempre la iniciativa para acercar los corazones, entablando así una comunicación inteligente, serena y sin estridencias.




Tiempo

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Cuando Juan tenía cinco años, la maestra de Jardín de Infantes pidió que los niños dibujaran alguna cosa que amaran mucho. Juan dibujó a su familia. Después, trazó un gran círculo con lápiz rojo en torno a las figuras. Deseando escribir una palabra encima del círculo, se levantó de su mesita y fue hasta el escritorio de la maestra y le preguntó:

-Seño… ¿cómo se escribe…?

Ella no lo dejó concluir la pregunta. Le ordenó volver a su lugar y no interrumpir más la clase. Juan dobló el papel y lo guardó en el bolsillo de su pintor. Cuando regresó a su casa, aquel día, recordó el dibujo y lo sacó del bolsillo. Lo alisó bien, sobre la mesa de la cocina, buscó un lápiz en su mochila y se quedó pensativo, mirando el gran círculo rojo que rodeaba las figuras. Su madre estaba preparando la cena, yendo y viniendo, poniendo la mesa en el comedor. Juan quería terminar su dibujo antes de mostrárselo! y entonces preguntó:

-Mamá, ¿como se escribe…?

-Juan, por favor! no ves que estoy ocupada? Ve a jugar afuera y no golpees la puerta al salir!

Juan dobló el dibujo y lo guardó en el bolsillo de su pantaloncito. Aquella noche, después de cenar, Juan volvió a sacar el dibujo de su bolsillo. Fue hasta la cocina, tomó un lápiz y observó el gran círculo rojo en la hoja. Se sentó en el piso de la sala, cerca del sillón de su padre. Alisó bien los dobleces del dibujo y dijo a su padre:

-Papi, ¿cómo se escribe…?

-Juan, estoy leyendo y no quiero ser interrumpido! Ve a jugar afuera y no golpees la puerta al salir!

El pequeño, dobló otra vez la hoja y la guardó en el bolsillo. A la mañana siguiente, cuando su madre separaba la ropa para lavar, encontró en el bolsillo del pantaloncito de Juan, envueltos en un papel, una piedrita, un pedazo de hilo, y dos bolitas. Todos los tesoros que juntaba cuando jugaba fuera de casa. Ella ni siquiera abrió el papel. Tiró todo a la basura.

Los años pasaron…

Juan tenía 28 años, su hijita de cinco, Ana, hizo un dibujo en el Jardín. Era el dibujo de su familia. El padre rió cuando ella, señalando una figura alta y de forma indefinida, le dijo:

-¡Este de aquí eres tú, papi!

La pequeña también rió. El padre se quedó observando el gran círculo rojo hecho por su hija, alrededor de las figuras, y, lentamente, comenzó a pasar el dedo sobre el círculo. Ana descendió rápidamente del regazo de su padre y le avisó:

-¡Enseguida vuelvo!

Y volvió. Con un lápiz en la mano. Se acomodó otra vez en las rodillas de su padre, posicionó la punta del lápiz encima del gran círculo rojo y preguntó:

-Papi, ¿cómo se escribe AMOR?

Juan abrazó a su hija, tomó su manito y la fue conduciendo, despacio, ayudándola a formar las letras, mientras le decía:

-Amor, querida, se escribe con las letras: T…I…E…M…P…O

REFLEXION

Si no tenemos tiempo para amar, deberíamos crearlo, al fin y al cabo, el ser humano es un poco de creatividad, y el tiempo… bueno, el tiempo es una elección de cada uno. La velocidad crea el olvido.

Gentileza de Alfredo desde Chascomús - Pcia Bs Aires - Argentina




2009, 15 November

El precio de dar en el blanco

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Un rey, que en su carruaje pasaba por un pueblo, observó una flecha disparada exactamente en el centro de un blanco, que era el círculo dibujado en el tronco de un árbol.

Intrigado, se dió cuenta que además había en varios sitios otras flechas disparadas, todas con la misma precisión en el centro del blanco.

Sorprendido por la habilidad del arquero, mandó a sus pajes a buscarlo.

Después de algunos minutos encontraron al autor de los certeros disparos. Se trataba de un niño de no más de doce años.

- ¿Eres tú el hábil arquero? -preguntó el rey.

- Si - respondió el chiquillo.

- ¿Cómo haces para ser siempre tan certero en tu puntería? - preguntó de nuevo el rey.

- Es muy simple - dijo el muchacho - primero disparo la flecha y después dibujo el blanco alrededor de ella.

REFLEXION

Piensa por un momento si hacemos eso en nuestras vidas con las personas que nos rodean. A veces juzgamos basados en nuestros prejuicios, les decimos a todos nuestra opinión y después buscamos cómo justificar nuestras ligerezas.

” Primero disparo y después pregunto.” A veces cometemos errores o maltratamos a los que nos rodean. En vez de aceptar nuestra responsabilidad, nos ponemos a la defensiva y tratamos de justificar nuestra actitud. ¿Cuánta energía de vida desperdiciamos justificando actitudes con las que sólo pretendemos cubrir nuestros errores, miedo o inseguridades? ¿Cuánto daño innecesario nos causamos a nosotros mismos y a quienes amamos? ¿Qué precio pagamos con estas actitudes.? Sólo por hoy elijamos pensamientos y actitudes positivas. ¡Notaremos la diferencia!

Gentileza de Isabel desde Mar del Plata - Argentina




2009, 13 November

Conté mis años…

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Conté mis años y descubrí que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante que el que viví hasta ahora. Me siento como aquel chico que ganó un paquete de golosinas: las primeras las comió con agrado, pero cuando percibió que quedaban pocas, comenzó a saborearlas lenta y profundamente.

Ya no tengo tiempo para reuniones interminables donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.

Ya no tengo tiempo para soportar absurdas personas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido. Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades.

No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados. No tolero a maniobreros y ventajeros.

Me molestan los envidiosos que tratan de desacreditar a los más capaces para apropiarse de sus lugares, talentos y logros.

Detesto - si soy testigo - los defectos que genera la lucha por un majestuoso cargo.

Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos. Mi tiempo es escaso como para discutir títulos. Quiero la esencia, mi alma tiene prisa.

Sin muchas golosinas en el paquete, quiero vivir al lado de gente humana, muy humana:

Que sepa reír de sus errores.

Que no se envanezca con sus triunfos.

Que no se considere electa antes de hora.

Que no huya de sus responsabilidades.

Que defienda la dignidad humana.

Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez.

Caminar junto a cosas y personas de verdad, disfrutando de un afecto absoluto y sin fraudes, nunca será pérdida de tiempo. Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.

Quiero rodearme de gente que sepa tocar el corazón de las personas. Gente a quien los golpes duros de la vida, le enseñó a crecer con toques suaves en el alma. Sí, tengo prisa por vivir con la intensidad que solo la madurez puede dar. Pretendo no desperdiciar parte alguna de las golosinas que me quedan en el paquete, ya que estoy seguro que serán más exquisitas que las que hasta ahora he comido.

Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia. Espero que la tuya sea la misma, porque de cualquier manera llegarás.

Mario de Andrade (Poeta, novelista, ensayista y musicólogo brasileño)

Gentileza de Eduardo desde Capital Federal - Argentina




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